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ONA CARBONELL


¿Qué ha significado para ti el reconocimiento de la RFEN como miembro del Salón de la Fama?

“Ha sido algo muy bonito porque todos los miembros del Salón de la Fama son personas que admiro, grandes referentes personales y profesionales, y estar ahí a lo mejor significa pensar en todo lo que llevas a tus espaldas y darte cuenta de que ha habido una trayectoria y unas vivencias preciosas. Es algo emocional”.

 

¿Cómo empezaste en tu deporte? ¿Qué hizo que lo practicases durante años?

“Empecé con gimnasia rítmica, pero como me apasionaba el agua descubrí la sincro y me enamoré de este deporte desde el inicio y poco a poco fui creciendo. Uno de los momentos más bonitos de vida siempre dice mi padre que me recuerda levitar por el pasillo de casa de emoción cuando me dijeron que iba al CAR con la selección española. A partir de ahí te das cuenta de que la sincro pasa de ser tu hobby a tu profesión. Una vida con momentos bonitos y duros también, pero única en ese sentido”.



¿Qué recuerdas de aquél ‘momentazo’ de la medalla olímpica de Londres 2012 en dúo con Andrea Fuentes?

“Lo recuerdo como uno de los grandes momentos porque llevaba ocho años pensando en ese instante. Estaban todos aplaudiendo y Andrea y yo no sabíamos lo que pasaba. La puntuación tardaba en salir y fueron segundos de incertidumbre. Cuando por fin ves el número 2 en la pantalla sabes que todo ha valido la pena. No podía parar de llorar y en el podio igual. Fueron muchos sentimientos encontrados. Después, recuerdo estar con Andrea con la medalla y todos, deportistas increíbles incluso, nos paraban. Y la medalla en equipo también fue muy guay. Al final la medalla la miras un día y ya no la vuelves a mirar. Te das cuenta de que lo importante es el camino, superando caídas y obstáculos”.

 

Aquello compensó la frustración de no estar en Pekín 2008, ¿verdad?

“No fui a los Juegos de Beijing, que fue un momento muy duro y casi entro en una depresión. Recuerdo que en Londres había mucha presión, pero también una presión personal de decir: he trabajado mucho, merezco estar aquí y vamos a por ello. Cuando por fin ves el número 2 en la pantalla sabes que todo ha valido la pena. Los Juegos en general son maravillosos y ganar medallas es algo único”.

 

¿Qué otro(s) momento(s) de tu carrera te gustaría destacar? ¿Te dicen algo los números 13 y 23?

“Barcelona 13 fue algo único porque fue un año muy difícil después de los Juegos de Londres por muchas cosas. Aquello fue excepcional, 14 veces compitiendo, pero fue precioso nadar en el Sant Jordi ante tu público. Y luego Corea del Sur, que nos encontramos con algo bonito por la mujer deportista, por posicionar el deporte femenino ahí arriba con las 23 medallas y luego también Tokyo porque, aunque no conseguimos medallas, para mí también fue un reto personal de conciliación y pandemia, un aprendizaje muy grande”.

 

¿Quién o quiénes fueron las personas que más influyeron durante tu carrera deportiva? ¿Por qué?

“Los que más me influyeron fueron mis padres, mi hermano, mi marido y posteriormente mis hijos, porque considero que el entorno de un deportista es una de las cosas más importantes. Sin la familia y los amigos más cercanos no habría alcanzado ninguno de mis retos. Y luego Mayu (Fujiki) ha sido muy importante para mí. Era mi ‘madre deportiva’ con 13-14 años. Estando yo embarazada vino un día y me dijo: ‘¡qué, ¿vamos a Tokyo?’ Y yo: ‘¿Pero estás loca?’ Ha sido muy importante para mí. Todas las personas que han pasado, incluso las que no me han aportado nada positivo, han sido parte del proceso e imprescindibles en el puzzle de mi vida”.

 

¿Soñabas con esta carrera? ¿Te marcaste algún reto durante tu vida deportiva?

“De pequeña seguro que no, de hecho, casi suspendo educación física en el colegio. También me considero super soñadora y a veces me han dicho: ‘estás loca’, pero poco a poco me he ido superando”.

 

¿Cómo lograste sobreponerte a los principales obstáculos de tu carrera deportiva?

“Con muchos profesionales de mi entorno, de salud metal, médicos, fisios, psicólogos, obviamente mi familia. También me ha ayudado poner retos a corto plazo, todo es más fácil así”.

 

¿Tenías algún referente deportivo anterior o de tu etapa como deportista? ¿O alguno más actual?

“Cuando era pequeña, Gemma Mengual era mi referente. Andrea Fuentes también, y Virginie Dedieu, que fue mi entrenadora y es mi amiga. Es lo más, el gran referente de la sincro. Como deportista, Terea Perales, amiga, compañera y ejemplo para mí. Tiene un gran positivismo y es un gran ejemplo de conciliación, de persistencia, de levantarse ante la adversidad. Es una crack, generosa, humilde y muy positiva”.

 

¿Qué te ha enseñado tu deporte?

“Todo, me lo ha dado todo, me ha formado como deportista pero también como mujer y los valores del deporte me han ayudado en mi etapa profesional y en mi actual etapa empresarial. El deporte te enseña unos valores imprescindibles para la vida”.

 

¿Cómo ha evolucionado tu disciplina desde que competías hasta ahora? ¿Cómo crees que evolucionará en los próximos años con este gran cambio del reglamento?

“Mucho y muy a favor, yo he vivido todas las caras del deporte y queríamos que éste fuera más objetivo, más justo. Ahora es el momento, Que falta corregir detalles, totalmente, ojalá la artística tenga más peso en las notas, las transiciones, la expresión. Las chicas ganaron el oro mundial porque lo hicieron mejor que nadie. La sincro de hoy es ‘gana el que mejor compite’. Y esto me parece esto super justo y super bonito. Anita (Montero) y Mª José (Bilbao) han hecho un gran trabajo y España ha sido quien ha sabido entender mejor reste reglamento e ir a por todas”.

 

Como leyenda deportiva, ¿a quién te gustaría dejar un mensaje? (Deportistas jóvenes, niños, profesionales, población en general, mujeres, hombres…)

“A las niñas y a los niños que empiezan, que hagan deporte y lo practiquen como algo muy positivo para sus vidas. Estamos en la sociedad de la inmediatez. Todo lo queremos ya y el deporte te da todo lo contrario: cuatro años de trabajo para tres minutos. Me gustaría que entendieran el fracaso como el camino al éxito. Hay muchos baches y caídas y no hay que verlo como algo negativo sino como un aprendizaje”.

 

Cuéntanos tu nuevo reto profesional sobre la conciliación maternidad y deporte.

“Cuando te adentras en algo te das cuenta de lo que pasa. Cuando lo experimenté en primera persona me di cuenta de que todos hablamos de conciliación, pero en el deporte se coge con pinzas. Me fui dando cuenta de las adversidades y con el vídeo me di cuenta de que se hablaba de ello en los grandes medios estadounidenses. Entonces vi que era un momento para cambiar la cosas. Además, con el documental en 80 países vi que teníamos un altavoz y a la vez una responsabilidad para hacer el camino más fácil a las que vengan”.

 

Además, ya no estás sola en esto, ¿verdad?

“No, estoy muy agradecida al COE, a la Federación Española, a Alejandro por luchar conmigo… porque muchas deportistas lo han hecho, pero nadie contó sus historias. Queda mucho camino por recorrer, hay muy pocos profesionales específicos, necesitamos más becas, ayudas económicas, viajar con el bebé, tener guarderías y salas de lactancias en competición, cambiar los rankings…No hay conciliación sin todo esto. Vamos por el buen camino, la mujer deportista puede conciliar sin renunciar a nada”.

 

¿Qué coreografía recuerdas con más cariño?

“Hay tantas que ya ni me acuerdo. El solo de Barcelona me encantó; el tango que luchamos mucho Andrea y yo; el Mandela transgresor por el mensaje. Alguien me dijo que se quedó impactado. Fue algo bonito y, como dijo Mandela, el deporte es la única cosa del mundo que puede unir a las personas y nos hace vibrar a todos de la misma manera”.

 




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